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Mostrando las entradas con la etiqueta amor propio

Pensamiento y Emoción

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Noto la transición de mis patrones de pensamiento y emoción. Sé que cada día es mejor. Más fuerte, más claro, más poderoso. El corazón comienza también a emocionarse y dar paso a todas sus expresiones, manteniendo la cautela. Porque hay mucho en juego que requiere ser admirado, contemplado, gozado. Desde el más pequeño y sencillo detalle amoroso, hasta el acto cuyas consecuencias perduraran en el tiempo como un reflejo de nuestros valores personales que actualizan el rumbo de nuestra humanidad. El mayor desafío, probablemente, sean el miedo y la desconfianza que otras relaciones en el pasado han marcado. Pero una vez atravesado el pasaje de espinas con paciencia, conseguimos llegar al otro lado sin un rasguño, porque ya hemos aprendido a amarnos los unxs a los otrxs. Ya hemos aprendido a hacernos responsables de cada movimiento. Y nuestro cuerpo físico, más ligero, encuentra el calor y la cercanía en la que puede descansar para seguir adelante con una bella sonrisa que ilumina su camin...

Te escribo estas letras…

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Amor, mi amor, amor. Te escribo estas letras porque te echo de menos. Echo de menos las mañanas contigo, las danzas al Sol, la sonrisa coqueta de un mate tibiecito que calienta las orejas, de un humito sagrado que consagre tus ojitos , tu paz, tu templanza y tu contemplación a la orilla del Apu, como esperando sin querer queriendo la inspiración entre tus brazos, tu elocuencia y tu canto. Vivo y respiro para este momento a tu lado. Vivo y respiro para ti, mi amada. Vivo y respiro para sentir tu gracia, tu eterna juventud, tu alivio, tu inocencia, tu perspicacia. ¿Recuerdas los ayunitos de día? ¿Riquitos, verdad? Riquitias caricias de tus manos, de tu perdón, de tu latente psicosis. Respira. Exhala. Exhala por la boca. A veces los recuerdos y las memorias encuentran espacios insólitos para alojar pequeñas llamitas de vida, de sentimientos, de sensaciones físicas corporales. Ocupan espacios insólitos para la vida diaria. Espacios inhóspitos para el incrédulo.    Alguna vez me se...